Durante años, Hollywood intentó abandonar los modelos de belleza tradicionales que había mantenido durante décadas. El mensaje insistía en que no todas las actrices debían ser extremadamente delgadas, tener el mismo tipo de cuerpo ni responder públicamente por cada kilo que subían o bajaban. Este cambio estuvo impulsado, en gran medida, por el movimiento *body positive*, que promueve la aceptación de todos los cuerpos, sin importar su peso, tamaño o apariencia. Actrices, modelos y cantantes de distintas tallas comenzaron a ocupar portada en revistas, campañas de moda y alfombras rojas, mientras que comentar el peso de una celebridad, algo habitual en los años 90 y 2000, empezó a ser cuestionado.
Sin embargo, en las redes sociales cada vez son más los usuarios que advierten que la tendencia podría estar revirtiéndose. Tras años en los que se buscó ampliar los estándares de belleza, la extrema delgadez vuelve a posicionarse como ideal. Además, surgen otras señales que alimentan la idea de un retroceso en términos de feminismo y roles de género. Millones de jóvenes consumen videos donde se presenta como aspiracional que una mujer se dedique exclusivamente al hogar, mientras que una publicidad protagonizada por Sydney Sweeney reavivó el debate sobre la explotación del cuerpo femenino para vender productos.
Aunque estos fenómenos no tienen necesariamente la misma causa, su aparición casi simultánea plantea una pregunta clave: ¿se trata simplemente de nuevas modas o estamos ante el retorno de modelos de mujer que parecían haber quedado atrás?
### Nuevos (o viejos) estándares de belleza
Después de varios años de esfuerzos para superar la cultura de la dieta y los estándares de belleza inalcanzables, la tendencia vuelve a cambiar. Un relevamiento de *Vogue* sobre pasarelas internacionales registró una marcada disminución en la presencia de modelos de talles medianos y grandes. En Hollywood, también reaparecen cuerpos cada vez más delgados; decenas de actrices y cantantes han protagonizado alfombras rojas tras drásticos descensos de peso que, en muchos casos, resultan preocupantes.
En este contexto, surgió una palabra que hace algunos años era desconocida para buena parte del público y que hoy casi se equipara con adelgazar: *Ozempic*. Este es el nombre comercial de un medicamento cuyo principio activo es la semaglutida, desarrollado inicialmente para tratar la diabetes tipo 2. Forma parte de los llamados GLP-1, una familia de fármacos que, entre otros efectos, disminuyen el apetito. Su popularización alcanzó también al mundo de las celebridades, algunas de las cuales reconocieron públicamente haber utilizado estos medicamentos para perder peso, coincidiendo con el regreso de una estética que parecía haber perdido presencia: la extrema delgadez como aspiración.
### De la oficina a la cocina
Al mismo tiempo, TikTok mostró otro fenómeno: mujeres jóvenes que se dedican a preparar pan casero, cocinar, limpiar hogares grandes o cuidar a sus hijos, con videos que acumulan millones de reproducciones. En torno a ellas surgió el término *tradwives* —abreviación en inglés de *traditional wives*, que significa “esposas tradicionales”—. Este concepto recupera un modelo familiar típico de mediados del siglo XX, en el que el hombre trabaja fuera de casa como principal proveedor económico y la mujer se ocupa del hogar y la crianza.
Sin embargo, la versión que predomina en redes sociales está adaptada al siglo XXI: cocinas impecables, vestidos cuidadosamente elegidos e incluso la simple tarea de preparar un sándwich se convierte en videos con producción digna de una publicidad. Entre las referentes de esta tendencia se encuentran Hannah Neeleman, creadora de *Ballerina Farm* y madre de ocho hijos, y Nara Smith, modelo e influencer conocida por preparar en casa alimentos que generalmente se compran en supermercados.
Quienes defienden estos contenidos sostienen que el feminismo debe incluir también la libertad de elegir quedarse en casa. Sus críticos, en cambio, cuestionan que esta elección se presente nuevamente como un ideal sin visibilizar aspectos como la dependencia económica o las largas horas dedicadas al trabajo doméstico.
### El desnudo de la polémica
En medio de estos debates surgió Sydney Sweeney, actriz estadounidense de 29 años conocida mundialmente por *Euphoria*. Protagonizó una publicidad de Novig, plataforma estadounidense vinculada a las apuestas y predicciones deportivas de la que también es socia. En el video, aparece prácticamente desnuda y utiliza pelotas de diferentes deportes para cubrir partes de su cuerpo. La campaña alcanzó millones de reproducciones, pero también generó una fuerte reacción entre mujeres dedicadas al deporte profesional.
Varias atletas comenzaron a publicar imágenes de sus entrenamientos y competencias para mostrar, según plantearon, cómo se ve realmente una mujer en el deporte. Una de las primeras fue la gimnasta estadounidense Gracie Kramer, cuya respuesta superó el millón de “me gusta”. A ellas se sumaron otras figuras, incluidas campeonas olímpicas. El cuestionamiento reabrió un viejo debate: ¿por qué una publicidad relacionada con el deporte necesita recurrir al cuerpo sexualizado de una mujer para promocionarse, en lugar de mostrar sus habilidades deportivas?
Aquí emerge una contradicción difícil de dirimir. Cuando una mujer decide mostrar su cuerpo, ¿está reproduciendo una lógica que la convierte en objeto sexual o ejerce la libertad de hacer con él lo que desee?
Una mujer puede optar por ser extremadamente delgada, otra puede decidir dejar de trabajar para dedicarse a sus hijos, y otra más puede elegir posar desnuda. Ninguna de estas decisiones individuales implica necesariamente un retroceso para el feminismo.
La discusión cambia cuando estas elecciones dejan de ser casos aislados y se repiten hasta convertirse
- Raro
- Asqueroso
- Divertido
- Interesante
- Emotivo
- Increible
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