La inteligencia artificial (IA) podría tener un impacto comparable al de internet, provocar una revolución en los trabajos de oficina o incluso transformar la economía a una velocidad sin precedentes en la historia. Estos son tres escenarios futuros que plantea Anthropic, la empresa responsable del chatbot Claude, de cara al año 2030.
El equipo de Economía de Anthropic desarrolló un nuevo modelo para analizar una de las grandes incógnitas sobre el avance de la IA: qué ocurrirá con el crecimiento económico, el empleo y los salarios si los sistemas continúan mejorando en los próximos años.
Los investigadores definieron tres escenarios: “modesto”, “sustancial” y “extremo”. Aunque aclaran que ninguno debe interpretarse como una predicción, el último presenta un mundo difícil de comparar con cualquier transformación tecnológica anterior.
En este escenario extremo, la IA sería más productiva que los humanos en la mayoría de las tareas relacionadas con el trabajo del conocimiento, realizándolas casi en su totalidad de forma autónoma y generando pocas tareas nuevas para las personas. Esto provocaría una paradoja: Estados Unidos se volvería extraordinariamente más rico, pero una parte significativa de los trabajadores podría no beneficiarse de esa prosperidad.
Según el modelo, el crecimiento anual del Producto Bruto Interno (PBI) podría alcanzar el 15%, un ritmo suficiente para duplicar el tamaño de la economía aproximadamente cada cuatro años y medio. Para 2030, la economía sería 32,4% más grande que en un escenario sin el impacto de la IA. Sin embargo, habría muchos menos empleos en trabajos del conocimiento, el desempleo superaría los niveles habituales de una recesión y los salarios en ese sector caerían más de 10%.
“No estamos haciendo predicciones”, señaló Jack Clark, cofundador de Anthropic y director del Anthropic Institute, en una entrevista publicada por Financial Times. La finalidad del modelo es observar qué sucede al modificar variables como las capacidades de la IA, su adopción, las mejoras en productividad y el grado en que la tecnología complementa o reemplaza el trabajo humano.
Este escenario extremo requeriría además un salto tecnológico aún no ocurrido: sistemas de IA capaces de mejorar recursivamente sus propias capacidades y una adopción extremadamente rápida de estas herramientas dentro de las empresas.
Los tres escenarios planteados por Anthropic son los siguientes:
1. Escenario “modesto”: la IA tendría un impacto económico comparable al de internet, importante pero dentro de lo experimentado con otras innovaciones. Para 2030, la IA intervendría en una porción pequeña de las tareas en la economía estadounidense y el PBI sería 1,6% mayor, alcanzando unos 34,1 billones de dólares a precios de 2025. El efecto sobre el empleo sería limitado y los salarios se mantendrían estables o aumentarían según la actividad.
2. Escenario “sustancial”: la IA sería capaz de realizar la mitad del trabajo del conocimiento, aunque su adopción aún no alcance su pleno potencial. En este caso, el PBI sería 8,3% mayor, unos 36,3 billones de dólares, creciendo aproximadamente al doble de su ritmo normal. Sin embargo, los salarios en trabajos de conocimiento prácticamente dejarían de crecer, mientras que otras ocupaciones, como electricistas y trabajadores de la construcción, podrían beneficiarse debido a la aceleración en proyectos y obras facilitados por la IA.
3. Escenario “extremo”: la economía estadounidense alcanzaría unos 44,4 billones de dólares en 2030, un 32,4% más que sin el impacto de la IA. Gran parte de esta nueva riqueza, sin embargo, no beneficiaría a los trabajadores. Actualmente, el 60% de cada dólar producido corresponde al trabajo y el 40% al capital; en este escenario, la proporción se invertiría, con solo el 45,2% y el 54,8% respectivamente. Así, la torta económica sería mucho más grande, pero concentraría una porción creciente en los propietarios del capital.
El modelo de Anthropic parte de la idea de que cada profesión puede dividirse en tareas que pueden mantenerse igual, ser potenciadas por IA o automatizadas. Por ello, distingue entre “trabajadores del conocimiento” y ocupaciones menos expuestas a la automatización. Programadores y empleados de centros de atención al cliente figuran entre los más expuestos y podrían verse forzados a cambiar de profesión en escenarios transformadores. En cambio, profesiones con fuerte componente físico, como la enfermería o la electricidad, serían menos vulnerables.
El desafío principal radica en la velocidad del cambio. La capacitación para nuevas ocupaciones requiere tiempo, y si millones de tareas intelectuales se automatizan más rápido de lo que las personas pueden adaptarse, aumentaría el desempleo temporal. En el escenario extremo, esta cifra alcanzaría niveles históricos.
Este informe surge en un contexto de creciente debate en la industria de la IA. Esta semana, Jacob Coxon, investigador que trabajó en OpenAI y Anthropic, renunció y lanzó una contundente advertencia sobre el rumbo del sector. Coxon afirmó que existe una posibilidad real de que sistemas de IA muy avanzados escapen al control humano antes de que termine la década, y criticó la aceleración del desarrollo a pesar de los riesgos conocidos.
Mientras las preocupaciones de Coxon apuntan a un escenario catastrófico por pérdida de control de sistemas superiores a humanos, el análisis de Anthropic examina un horizonte diferente: cómo impactará la IA en la sociedad si la principal consecuencia es económica. En el escenario extremo, el problema no sería generar riqueza, sino su distribución, que resultaría mucho más desigual.
Anthropic insiste en que estos escenarios no son pronósticos ni tienen asignadas probabilidades. El futuro dependerá del avance de la IA, su adopción
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