La crecida del río Iguazú, cuyo caudal se triplicó en menos de 48 horas, obligó a Parques Nacionales y a la empresa concesionaria a suspender este lunes el ingreso de visitantes a las Cataratas del Iguazú. Por la mañana caían más de 12.000 metros cúbicos por segundo por los 275 saltos, casi nueve veces el caudal promedio.
Desde hace varios días, la región de la Triple Frontera y las altas cuencas del Iguazú reciben lluvias abundantes por efecto de El Niño, y los pronósticos indican que la mejora recién llegaría el jueves.
El aumento fue muy rápido. El sábado a la mañana el caudal no llegaba a los 4000 metros cúbicos por segundo; 24 horas después había trepado a 8500 y el domingo a las 18 ya alcanzaba los 11.500. El agua, de un intenso color chocolate por el arrastre de tierra roja, cae desde unos 80 metros de altura con un estruendo ensordecedor y una llovizna mucho más densa de lo habitual.
En un comunicado, la Intendencia del Parque Nacional y la concesionaria Iguazú Argentina explicaron que se activó un “protocolo de seguridad preventivo para resguardar la integridad de los visitantes y trabajadores”. Se trata de una restricción temporal del acceso a los sectores de uso público, y durante la jornada se inspeccionará el impacto de la creciente sobre los circuitos y la infraestructura. La reapertura dependerá no solo de que baje el caudal, sino también de que las pasarelas y senderos estén en condiciones seguras.
Del lado brasileño, en Foz do Iguaçu, los visitantes pudieron disfrutar del espectáculo durante la mañana, aunque luego también se dispusieron cierres temporales y restricciones preventivas en algunos paseos.
La crecida afectó además a la navegación. En el puerto de Iguazú, el hidrómetro marcó 25 metros y en ascenso, por lo que la Prefectura Naval suspendió el ingreso y la salida de embarcaciones del tráfico vecinal fronterizo, los paseos turísticos y la navegación deportiva, y comunicó la medida a las autoridades paraguayas. El cierre no tiene fecha de finalización y solo se admitirán excepciones por urgencias justificadas.
El fin de semana largo, 9000 turistas habían ingresado al parque del lado argentino, y en el puente internacional Tancredo Neves hubo demoras de hasta tres horas para cruzar a Brasil.
Ante el pronóstico de El Niño, la concesionaria y Parques Nacionales ya habían desmontado la pasarela que lleva a la Garganta del Diablo, el salto más imponente, en una medida inédita para evitar que las crecidas extraordinarias la dañaran. El trabajo llevó más de 40 días y los pisos y barandas quedaron resguardados en tierra firme. En 2023, un caudal de más de 20.000 metros cúbicos por segundo arrancó más de la mitad de esa pasarela, y un año antes otra crecida había provocado daños que demandaron meses de reparaciones.
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